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La gran corrida franquista

Vázquez de Sola me ha hecho siempre pensar en el pájaro Ki de una fábula china de la dinastía Tang, En aquel tiempo, el Emperador de China era un príncipe que no tenía un solo pelo en la cabeza, pero se ponía furiosísimo cuando alguien osaba decirle que estaba calvo. Así, los cortesanos y los altos dignatarios de su corte no cesaban de repetirle durante todo el día: «El Emperador tiene la más hermosa cabellera del mundo. El Emperador es el más bello, el más noble y el más melenudo de los habitantes del Imperio», Un día estando paseándose por el Bosque de Bambúes, el Emperador oyó que un pájaro, desde lo alto de una rama decía: «Este Emperador es verdaderamente calvo», El monarca, violentamente encolerizado, ordenó a sus arqueros y a sus guardias que cazaran al pájaro con red, Doce años lo persiguieron y Ki, escapándose volando, repetía sin cesar: «Este Emperador es verdaderamente calvo».

Un día, el pájaro Ki se durmió, rendido de cansancio; los cazadores del Emperador lo cautivaron por fin. Pero, en la red y en la jaula, el pájaro Ki repetía: «Este Emperador es verdaderamente calvo».
El Emperador, indignado, ordenó que encerraran al pájaro en la ciudadela más fuerte de su imperio. Pero los campesinos y la gente se agrupaban delante de los espesos muros para escuchar la voz de pájaro Ki que, atravesando piedras, decía: «Este Emperador es verdaderamente calvo».

Cada vez más iracundo, el Emperador ordenó que el pájaro fuera encerrado en una caverna en el seno de una gran montaña del Sikiang. Pero la montaña seguía repitiendo: «Este Emperador es verdaderamente calvo».

El Emperador decidió entonces que el pájaro fuera encerrado en una caja de madera, que sería encerrada en una caja de bronce, que sería encerrada en una caja de mármol y que arrojarían a lo más profundo del más profundo de los siete mares.
Pero cada día, los pescadores de todas las costas de China iban hasta donde el pájaro Ki había sido arrojado y le escuchaban, riendo, al Océano repetir: «El Emperador es verdaderamente calvo».

Así, Vázquez de Sola, desde hace años pájaro Ki del lápiz: es más fuerte que él mismo y la fuerza de su reír es más fuerte que la fuerza de los fuertes. Cuando él ve un emperador calvo, un cortesano tonto o un mandamás gordinflón, lo dice riendo: «Mira, ese emperador es calvo, ese cortesano es tonto y ese mandamás es gordinflón», E incluso, cuando los poderosos irritados, intentan hacer callar este pájaro burlón, él tiene a todos los reidores de su lado, del lado del humor, de la Razón sonriente del talento socarrón e invencible.

Claude Roy
UNESCO