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LA PEPA Y LA ILUSTRACIÓN

Versión histórica heterodoxa, iconoclasta, irreverente y objetiva de los hechos y personajes relacionados con nuestra querida Pepa y sus circunstancias.

Las ideas expresadas en La Enciclopedia Francesa, encendieron la mecha de la Revolución de 1792, de la cual nació, como hija póstuma, la Pepa.

Los revolucionarios franceses, trataron de convertir en realidades políticas las idílicas ensoñaciones de Libertad, Igualdad y Fraternidad, ambicionadas por los enciclopedistas. A pesar de los discutibles excesos de los activistas pioneros de las libertades civiles, encabezados —y a veces descabezados— muchos intelectuales españoles se identificaron con su doctrina liberadora, asumiendo la necesidad de un cambio estructural en nuestro País, dado el descontento del pueblo ante los usos y abusos de la Monarquía. Mamá Revolución Francesa parió al “Hombre Providencial”, Napoleón Bonaparte, enviado por los dioses del Orden, para poner fin a la Anarquía Republicana instaurando un Imperio Imperial con vocación imperialista. No hay bien que por mal no venga.

Por fin, el 19 de marzo de 1812, políticos e intelectuales españoles de ambas orillas del Atlántico reunían solemnemente las Cortes Españolas, para la presentación en sociedad de La Pepa en Cádiz. La Pepa gaditana, aun siendo la segunda cronológicamente, fue y será siempre la Primera Constitución Española medianamente aceptable. Treinta y siete Diputados de las Provincias de Ultramar, Méjico, Guatemala, Santo Domingo, Cuba, Puerto Rico, Filipinas, siguiendo el ejemplo de su “Madre Patria”, reivindicaban los mismos derechos de Independencia y Libertad para sus tierras.

Las mujeres no tenían el derecho a ser. Sin embargo, fueron. Actuaron como les era posible: en salones, cuyas discusiones fueron tradicionalmente reconocidas, o en discusiones callejeras; en unas y en otras encontraban los hombres el camino a seguir, porque había tertulias protagonizadas por mujeres a ambos extremos del espectro político.

Nuestra controvertida Pepa ha inspirado, a través de los tiempos, a cuentacuentos e historiadores más o menos objetivos, imaginativos o arrimadores del ascua a su sardina narrativa o ideológica. Muchos han entrado a saco y siguen entrando en su anecdotario e interioridades, a más de quien se atreve a escribir y pintar esta historia con colores tan repelentes y lenguaje tan objetivo como irreverente.

Concluyendo: si Doña Josefa —Pepa para los amigos— se inspiró en los principios de la Revolución Francesa y los Derechos Humanos, las Constituciones Bolivarianas de América, la Portuguesa de 1822, la Italiana, la Griega, y otras, fueron concebidas en la misma cama gaditana y son hijas de los mismos padres.

 

Vázquez de Sola